La temperatura a la que arden los libros: Fahrenheit 451

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Todos nos hemos preguntado alguna vez como será el futuro, nadie puede saberlo; pero Hollywood se ha encargado de retratarnos gigantescas ciudades superpobladas con rascacielos de brillantes cristales que reflejan la luz de un esplendoroso sol sobre los autos que ordenadamente vuelan a metros del suelo. ¿Qué tal si el futuro no es así?, ¿Qué tal si en unos años descubrimos que todas estas e idílicas ciudades no son la realidad?

Este es el panorama que nos presentan las numerosas obras de ficción que conforman el género de distopías (antónimo de utopía), historias que nos presentan frente a una realidad para nada alentadora, en la que la sociedad como la conocemos ha alcanzado niveles aberrantes de decadencia. Dentro de este tipo de literatura, Fahrenheit 451, del autor norteamericano Ray Bradbury, representa un hito, no solo por su calidad narrativa, sino fundamentalmente por presentarnos un futuro en el cual toda forma de reflexión está fuertemente prohibida.

Ray Bradbury (Illinois 1920 – California 2012) fue uno de los principales autores de la ciencia ficción del siglo XX, famoso por la serie de relatos de  las Crónicas Marcianas. Escribió en el año 1953 una de sus obras mas importantes, Fahrenheit 451, novela particularmente inquietante por trasladarnos a un futuro (no muy lejano, por cierto) en el cual las personas deben ser felices a la fuerza, incluso si eso implica evitar que piensen en los problemas que las rodean y en lo fría y monótona que se ha vuelto la vida. El título de la novela, se refiere justamente a la temperatura a la cual arde el papel (unos 233ºC) y es que este material, en forma de libros juega un rol protagónico en la trama de la novela.

Reflexionemos un poco, ¿Qué son los libros, si no pensamientos plasmados en papel? Pensamientos que muchas veces nos permiten ver el mundo de muchas formas, con muchos matices y darnos cuenta que la realidad en la que vivimos, no es necesariamente la mejor. En este sentido, para el  despótico gobierno presentado en Fahrenheit 451, los libros no son más que fuentes de infelicidad, pues permiten a las personas ver más allá de su monotonía y en consecuencia, su tenencia y lectura están fuertemente prohibidas, de hecho en esta sociedad “feliz” los bomberos ya no son los encargados de apagar incendios, sino justamente de provocarlos, incendiando cualquier libro que encuentren, todo con la finalidad de evitar todo tipo de reflexión que pueda poner en riesgo la justa felicidad del pueblo. El protagonista del libro, Montag; es uno de estos bomberos, que tras un encuentro con una joven imaginativa y muy peculiar, llamada Clarisse, comienza a cuestionarse que tan feliz es en verdad su vida; un crimen que el gobierno no está dispuesto a dejar pasar.

Resulta paradójico que un libro escrito hace casi 60 años, esté más vigente hoy que nunca, considerando que vivimos en tiempos en que los vertiginosos avances tecnológicos nos dejan a las puertas de un futuro en el que cada vez menos personas están interesadas en la lectura, y más perturbador aún; en el cual los gobiernos parecen estar cada vez mas empeñados en hacer creer a sus ciudadanos que son “felices”, sin importar que tan lejos deban llegar.

 

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