¿Gente de plástico?

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Como la mayoría de los asuntos, no se trata de un problema de uso, sino de abuso. Una joven cuyo aspecto físico se encuentra francamente reñido con la belleza, decide someterse a ciertas modificaciones corporales que incluyen una cirugía facial. Los médicos tratantes solicitan una valoración psicológica y apoyo psicoterapéutico como parte de una estrategia de carácter integral a efectos de brindar la más adecuada atención. Meses después de la intervención, la joven ha cambiado en sentido positivo, pues su grado de“autoaceptación” se ha modificado para su beneficio.

Lo anteriormente descrito es un reflejo de las bondades de nuevos procedimientos quirúrgicos y del desarrollo de una tecnología que es capaz de dar una mejor calidad de vida a las personas que potencialmente se pueden beneficiar de ella.

Mientras la joven se recuperaba de la conveniente cirugía, los diarios señalaban cómo un grupo de feministas brasileñas realizaba una manifestación en las playas de su país en contra de las cirugías cosméticas y alegaban como consigna que los culpables del escandaloso boom de las cirugías estéticas es el machismo. A todas estas yo pensaba que habían mermado las feministas en el mundo y la noticia no dejó de sorprenderme.

Es enorme el aporte civilizatorio de la cirugía plástica y reconstructiva, de la cirugía estética e incluso de algunas formas cosméticas, pero el escandaloso auge de muchas de estas prácticas por existencia de carencias de un ego mínimo es un asunto muy serio.

La cuestión de las cirugías de carácter estético tiene sus controvertibles bemoles. Por una parte están aquellos casos que se vuelven un asunto de índole médica en donde las ciencias aplicadas pueden ser favorables para la gente. Pero no es esto lo que estamos viendo en la actualidad. El boom de los procedimientos estéticos se ha convertido en una retorcida ¿moda?, en la cual se compite a extremos vertiginosos por “mostrarse ante los demás” de una forma a veces caricaturesca que complejiza el asunto cada día que pasa. Con infinitud de inconvenientes de carácter médico que van desde las complicaciones en la mesa operatoria hasta un sinfín de infecciones y rechazos a los cuerpos extraños.

Es ya tradición que muchas jóvenes venezolanas sueñan como “obsequio” de quince años el que sus padres le regalen un par de prótesis mamarias, las cuales no sólo se han hecho cada día más grandes, sino que las dificultades propias de estos procedimientos quirúrgicos han abultado el conglomerado que queda con secuelas por las consecuencias y complejidades del abuso del bisturí. Una cosa es ser bella, otra es parecer bella y otra muy distinta es transformarse corporalmente, al extremo de que no se trata de un problema estético sino abiertamente psicopatológico.

En una fiesta reciente a la cual tuve la oportunidad de acudir, varias damas ostentaban de la cantidad de silicona que había sido depositado en su cuerpo. Lo hacían como un signo de estatus que a mi juicio se encuentra completamente reñido con la dimensión erótica que pudiesen aspirar a poder cultivar. Porque francamente el asunto termina siendo una competencia entre mujeres a ver cuál es la que luce mejor a punta que sufrimiento físico y grandes inversiones en cirugías. Negocio que se nutre de la pobre autoestima de quien es sometido a cuanto artificioso y antiestético procedimiento se oferta. A mí en lo particular me distrae hablar con una mujer con los labios henchidos de cuanta cosa rara terminan por colocarse en esa región corporal.

El boom de las cirugías cosméticas no sólo en un pingüe negocio de asombrosas ganancias para quienes las realizan, sino que coloca a la mujer en el peor lugar en donde se le puede ubicar. Tanta silicona y distintos derivados emparentados con lo plástico convierten a la mujer literalmente en objeto. Una parte de su cuerpo es ajeno a su cuerpo y está hecho de materias inertes, o sea, que no posee vida. Jaque mate para las feministas si piensan que es un asunto machista. Basta con que se realicen las consecuentes cirugías de rigor para que se terminen haciendo la universal pregunta: -¿Por qué me dejó, luego de todo lo que me he hecho? El proceso de aceptar la edad y ser congruente en la actuación de cada día con los años que nos llenan de experiencia y dignidad es una de las etapas más gratas de la existencia.

Porque todos sabemos que uno puede ser atraído por el aspecto físico de alguien, pero no es eso lo que permite que nos mantengamos al lado del ser amado. Lo aparente atrae, pero se requiere mucho más que apariencia para conservar y cultivar una relación afectiva. Asunto que adquiere su dimensión más torcida cuando son los hombres los que se obsesionan por su aspecto físico.

Siglo XXI con sus sorpresas y dramas, frivolidades y miserias, modas y otras banalidades. Siglo XXI que ha fomentado en lo más cálido de la existencia, en lo femenino, el lugar donde cunde lo más frío. Lo plástico. ¿Cuánto durará este fenómeno?

 


Prof. Alirio Pérez Lo PrestiAlirio Pérez Lo Presti (Mérida, 1966) es Médico Cirujano egresado de la Universidad de Los Andes, obtuvo el título de Psiquiatra en la Universidad Central de Venezuel, Escuela “José María Vargas”. Además es Magister Scientiae y Doctor en Filosofía. Ha publicado los libros La creación del rosado (ensayos breves de filosofía práctica)Los peligros de comer cotufas (ensayos breves de filosofía cotidiana), Historias de animalitos (ensayos breves de filosofía corriente)Suelo tomar vino y comer salchichón (ensayos breves de filosofía ordinaria)La verdadera historia de la perra caliente y otros relatosPsicología. Lecturas para educadoresPsicología y contemporaneidad y Los cambios psicológicos. Ha publicado también sus trabajos en distintas revistas especializadas, tanto científicas como humanísticas, así como una extensa producción de artículos de prensa en múltiples diarios. Ejerce labor docente dictando las materias de Psicología General y Psicología Evolutiva como Profesor agregado del Departamento de Psicología y Orientación de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Mérida. Venezuela.


 

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