Los Verdaderos Profetas no están en Twitter

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La situación en Venezuela sigue volviéndose cada día más tensa,  si una palabra puede abarcar el panorama que se vislumbra en el país, esa sería incertidumbre. Son tiempos difíciles en los que todos buscamos alguna especie de guía, alguna figura que nos ayude a entender que le depara el futuro a nuestra tierra. Muchos han encontrado esta guía en los profetas del Twitter. Con esta nota pretendo explicar cómo, en mi opinión estamos buscando en el sitio equivocado.

No pretendo que encontremos profetas en el sentido metafísico de la palabra, me refiero a personas que con su visión aventurada, describieron los temibles escenarios que podrían volverse una realidad en el futuro de la sociedad humana. Estos profetas no son brujos, son escritores; sus predicciones no salen en YouTube, están impresas en las páginas de sus libros.

Entre todos los que cabrían en la definición que acabo de dar, destaca dado el contexto actual de nuestro país, Eric Arthur Blair, mejor conocido como George Orwell, nacido en 1903 en Montihari (hoy  India, en ese entonces parte del Imperio Británico). Tras vivir como un indigente en París y Londres, Orwell se convirtió en un importante defensor del socialismo, formando parte del partido Laborista Británico y luchando en la Guerra Civil Española en las filas de las milicias del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).

A pesar de su obvias tendencias izquierdistas, Orwell fue uno de los más influyentes detractores del totalitarismo que caracterizó a la URSS stalinista. Este amplio desacuerdo con las políticas soviéticas lo llevó a escribir sus dos obras más importantes Rebelión en la Granja (1945) y 1984 (1948).

La primera una sátira que ejemplifica perfectamente el colapso del supuesto modelo humanista que llevó a la fundación de la Unión Soviética; la segunda una distopía que describe como la ignorancia y el fervor ciego  se convierten en las mejores armas que el totalitarismo tiene para mantenerse en el poder.

Si bien ambas obras representan una crítica al modelo soviético y fueron escritas en el contexto polarizado de la Guerra Fría, resulta francamente inquietante la enorme cantidad de paralelismos que se observan con la Venezuela del siglo XXI. En algunos segmentos de ambos libros, si hacemos a un lado las evidentes exageraciones, Orwell pareciera estar hablando de nuestro propio país.

¿Indica esto que George Orwell de alguna manera pudo ver el futuro de nuestra nación hace mas de 50 años? Para nada, solo es una muestra más del carácter cíclico que tiene la historia. Los protagonistas cambian con el tiempo, sus papeles no. Sin importar quienes sean los oprimidos y quienes los opresores, lo que fue totalitario ayer, lo sigue siendo hoy y lo seguirá siendo mañana.

La próxima vez que busquemos a alguien que nos ayude a entender mejor la situación que vivimos y lo que estamos por vivir, les recomiendo que no vayamos a Twitter, sino a una biblioteca.

 

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